Mapea el recorrido del cliente identificando dudas dominantes por etapa: legitimidad, seguridad, idoneidad, valor y respaldo. Introduce fricciones intencionales que validen identidad, muestren condiciones clave y eviten sorpresas. Medir la caída por duda te orienta a priorizar mejoras con mayor impacto en la conversión, y a diferenciar fricción protectora que genera tranquilidad de obstáculos innecesarios que solo degradan la experiencia sin aportar certidumbre.
Define promesas explícitas, mide su cumplimiento y conviértelo en prueba social visible. Ese ciclo crea impulso compuesto: menos dudas, más referencias, mejor adquisición orgánica. KPIs de cumplimiento, tiempos reales y satisfacción postentrega alimentan la rueda. Hacer visibles mejoras y aprendizajes refuerza el bucle, demostrando progreso continuo y responsabilidad compartida entre marketing, producto, logística y soporte con objetivos alineados y revisiones periódicas transparentes.
Clasificar señales evita duplicidades y puntos ciegos. Prueba social abarca reseñas verificadas, casos y testimonios con evidencia. Seguridad incluye cifrado, sellos, controles de acceso y prácticas de privacidad comprensibles. Claridad se centra en políticas, precios totales y expectativas realistas. Al auditar cada categoría, descubrirás vacíos que erosionan percepción, priorizarás acciones visibles y podrás medir su efecto sobre la tranquilidad, la intención y la acción del cliente.
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